AYER SALIMOS A CAMINAR, ELLOS SALIERON A CAZAR
- Ignacio Raff
- 25 oct 2018
- 6 min de lectura
por Ignacio Raff

Ayer camine, caminamos, muchos caminamos
En la columna que acompañé, salimos con les docentes desde el Palacio Pizzurno (lo llamo así para no nombrar a Sarmiento, ese es el verdadero nombre que le había otorgado a este edificio de la Escuela Petronila Rodriguez refundado en 1903 Julio Argentino Roca, si, el mismo de la campaña del desierto).
Bajo la copiosa lluvia, distintas organizaciones docentes se iban apostando.

A medida que llegaban de varias provincias, se fueron formando con sus pecheras y sus banderas bien en alto a lo largo de callao: Frente Nacional Educativo, Suteba, Docentes Universitarios, Amsafe, Agmer, Sute, Suteco, Jubilados de Pie y tantos otros, ocupando casi tres cuadras, organizados, pacíficamente.
Cerca de las 11, cuando el intento de sesión comenzaba a dos kilómetros de distancia, me puse a improvisar alguna capa (un pedazo de naylon que me permita taparme y proteger la cámara), y ya se encontraba sobre el escenario montado sobre un camión la Secretaria General de CTERA, Sonia Alesso : “Rechazamos este presupuesto de ajuste que está elaborado bajo las directivas del FMI y que, para la Educación, tiene un brutal ajuste en las partidas.”

La voz rasposa de Sonia que imponía que se mojen los rostros de las y los presentes al mirarla, dio lugar a que luego se retire el improvisado escenario montado en un camión para que la columna comience a caminar…18 cuadras, por callao hasta corrientes, por corrientes hasta 9 de julio y por 9 de julio hasta avenida de mayo, allí se detuvo la columna docente, aguardando, mates, charlas, algún que otro alfajor y los bombos de los compañeros que hacían sentir la presencia en el carril pegado al metrobus que a cada rato veía circular alguna ambulancia y alguna que otra moto esperando el momento para ingresar hacia el congreso.

Desde ese lugar, podíamos divisar las columnas de organizaciones sociales y políticas, que junto a distintos gremios se acercaban para hacer el ingreso. Todos (o al menos la mayoría), por Avenida de Mayo, en una especie de embudo que termina desembocando en la Plaza Moreno (contigua a la Plaza Congreso).
Como la columna de los docentes no se movía y yo quería sacar alguna que otra foto, me fui caminando por Rivadavia hasta desembocar en la Plaza Lorea, en el camino me sorprendió ver apostados volquetes y amontonamientos de piedras que según contaban los medios alternativos de comunicación, fueron dispuestos la noche anterior.
Ya llegando a Rivadavia y Uruguay, pasando el Bululu y cerca de La Fundación, donde en los noventa hice mi carrera terciaria, ya se encontraban algunas organizaciones sociales, con los laburantes, con las madres y sus hijos, con sus banderas, esperando, igual que les docentes, con la conciencia de pedir al congreso que no aprueben ese presupuesto. Un presupuesto que estas organizaciones sabían que traería consigo un tremendo ajuste, pactado entre el gobierno nacional y el FMI.
Este ajuste, que indefectiblemente caería con toda la furia sobre sus propias cabezas, generando más hambre, más exclusión, menos trabajo, menos salud, menos derechos.
A razón de verdad, no los vi con bronca, ni ellos, ni ninguna de las organizaciones que a lo largo del camino me crucé, me había propuesto caminar, fotografiar, ver de primera mano lo que pasaba, y no vi un solo atisbo de violencia.

Pasando la primer plazoleta, se podían divisar los distintos puestos de venta de comidas, parecía que la gente sabía que había que ayudar a los compañeros que aprovechan cada vez que hay algún acto para hacerse de unos pesos, porque todos (los que podían), compraban su comida allí. En eso se me acercó un pibe, de unos 10 u 11 años: Señor, no tiene algunas monedas? Quiero comprar un pancho, que sale 35, para compartirlo con mi hermana. Monedas? (pensé), saqué los 35 y se los dí, a nadie le interesó si tenía o no más plata en la billetera, nunca me tocaron ni la billetera, ni el celular, ni la cámara en un acto, es más, todo el mundo te trata como un par, usamos la palabra “compañero” que es mucho más que decirte señor a secas, es afirmar que somos lo mismo, seguimos la misma lucha, somos pares…

De a poco me fui acercando hasta donde la valla puesta sobre el lado derecho (cerca de Rivadavia y Entre Ríos lo permitía), cientos de miles de personas, con sus banderas, con sus cantos, bailando, hasta hamburguesas veganas vendían, todos compartiendo, siendo parte de lo mismo, un pueblo que le fue a pedir a sus representantes que no lo hambree, que no lo excluya, pero también que no lo reprima ni lo persiga más.
Me llamó la atención una vez más, que no había gran cantidad de policías, al menos sobre ese lado, y ahí me acerqué a la valla y pude divisar que sobre la esquina de Hipólito Irigoyen y Entre Ríos, la policía comenzaba a armar un doble cordón, armados hasta los dientes, y respaldados por los carros hidrantes. Acá comienza la función me dije yo.
Lo más raro, fue que algunos que salían de la parte de atrás de la columna vestidos de civil, se paraban a mirar a la gente, a sacarle fotos, a identificarlos y luego se ponían capuchas para mezclarse entre la multitud. Raro, digo no? Utilizaban la misma operatoria que en diciembre, cuando se votaba la ley previsional que terminaría robándoles a nuestras abuelas y abuelos casi 5 sueldos en este año.
Ninguno de los manifestantes estaba en posición agresiva, es más, ni siquiera miraban a los policías, simplemente ocupaban su lugar.
Me volví caminando primero por Hipólito Irigoyen, pase por la Universidad de las madres y después agarré avenida de mayo. Que emoción fue ver el ingreso de los compañeros del Astillero Río Santiago por calle San José, dando una muestra de dignidad, al continuar su lucha en pié luego del vaciamiento generado por el gobierno de Vidal hace más de 6 meses: “Vamo vamo Astillero, vamo vamo astillero, a la yuta de Macri no le tenemos miedo, hoy seguimo en la calle resistiendo de nuevo, resistiendo de nuevo” cantaban, la gente les abría paso y los aplaudía emocionados…
Las agrupaciones seguían ocupando la avenida de mayo, Martín Fierro, MST, PTS, CTEP, Barrios de Pie, el Frente de Izquierda, la CCC, ATE, CTA, Frente para la Victoria, La Cámpora, Partido Solidario, La tupac, Descamisados, Kolina, se formaban con una distancia de cerca de 10 metros unas de otras, para lograr ocupar su lugar organizados.

Ahí llegue a la 9 de Julio y la columna docente seguía en el mismo lugar, la veo pasar a Sonia (Alesso), al rato, la orden de desconcentrar, se escuchaban algunos tiros, la policía había comenzado con el operativo para dispersar y, de igual forma que en diciembre, la conducción de CTERA actuó defendiendo a les docentes (ya habían avisado que no iban a manifestarse si había represión).
Poco tiempo después, en ese mismo lugar que las columnas de los gremios de la educación habían estado formados durante horas, vimos por las redes sociales como las motos de las fuerzas de seguridad salían a buscar a quien apresar… y vino todo lo que hoy sabemos. Cerca de 30 detenidos, los periodistas de La Garganta Poderosa, un dirigente de la CTA, periodistas independientes, hasta un señor que iba o venía de laburar con su bolso lo apretaron contra el piso mojado, le plantaron algún elemento y luego lo subieron al móvil. Compañeros acribillados con balas de goma y los cartuchos de los gases comprados a Estados Unidos.
Las columnas se fueron desconcentrando pacíficamente, de la misma forma que llegaron y estuvieron todo el día… después la noche con las alocuciones de las y los diputados de la oposición explicando una y otra vez por que no hay que votar este presupuesto.
A eso de las 5:50, la votación. No habló ningún diputado del oficialismo para argumentar si el proyecto de presupuesto era bueno o malo, es como un sistema en el que se gana sin argumentar… como el Bolsonarismo
No habló ninguno, excepto Mario Negri, representante del gobierno de las corporaciones, para insultar a todes y cagarse de risa. EL resultado, 138 a favor, 103 en contra, y una media sanción que nos recoloniza.
Ayer caminé, caminamos, pacíficamente, como cientos de miles salimos a decirles a nuestros representantes que no entreguen nuestro país, que no hambreen al pueblo, que no nos quiten la salud, la educación, el trabajo, nuestros derechos.
Ayer salimos a caminar, y ellos salieron a cazar, para justificar la ofrenda al Fondo Monetario Internacional.





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