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SOBERANÍA SI, COLONIA NO!

  • Foto del escritor: Ignacio Raff
    Ignacio Raff
  • 20 nov 2018
  • 3 min de lectura

por Ignacio Raff


En que pensamos cuando festejamos lo soberano? La verdad que a mi se me ocurren palabras ligadas con una fuerte raigambre a lo nacional, a la democracia, a lo popular, a la libertad, al amor a la patria y a nuestros semejantes.

Es indispensable recordar, que aquel 20 de Noviembre de 1845, siendo el general Juan Manuel de Rosas responsable de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, tuvo lugar el enfrentamiento con fuerzas anglofrancesas conocido como la (primera), Vuelta de Obligado.

Un enfrentamiento que ratificaba la necesidad de independencia de nuestro país. Porque si éramos un país independiente, teníamos decisiones que tomar y éstas debían darse sin que vengan naciones extranjeras a imponernos con su bota, qué cuestiones decidíamos y cuáles eran las que hacíamos o dejábamos que otros hagan.

Porque si bien, se entendía como “deseable” que Inglaterra manejara nuestro comercio exterior, existía un manojo de patriotas que no estaban dispuestos a entregar la soberanía de nuestro territorio, y en esta se incluía la navegación “gratuita” de nuestros ríos (como el Paraná).

Inclusive cuando se recuerda esta epopeya, algunos hablamos de un hombre. De un entrerriano oriundo de Concepción del Uruguay. Antonio Rivero.

Un gaucho que ya en agosto de 1833, con otros siete peones, todos analfabetos, se habían sublevado y atacando el establecimiento que había abandonado Vernet (a fin de evitarse problemas con Gran Bretaña), y lograron resistir por bastante tiempo, manteniendo bien alto el pabellón nacional.

Ese Gaucho, es el mismo que al ver las 90 naves de la flota extranjera que deseaba comerciar con Corrientes y Paraguay sin pagar peaje, no dudó en rearmar la tropa rosista y sin dudarlo (por más que los recursos y armamentos eran por demás inferiores a la flota más importante del mundo en esos tiempos), volvió a blandir su facón en nombre de nuestra soberanía, hasta morir desangrado y estaqueado por una bayoneta enemiga, en un árbol que se llevó su vida (pero no su patriotismo), corriente abajo del Paraná.

Y de la misma forma que hablamos de Rivero, podemos hablar de San Martín, de Belgrano, de Artigas y de tantos otros que entendían que la pertenencia a la nación se demostraba defendiendo su soberanía contra los constantes ataques de las potencias colonialistas que aún hoy (con otro tipo de armas, pergeñadas desde el capital y el manejo de la justicia y la política), nos colonizan y se quedan con nuestro territorio.

Por eso es necesario (re) pensar que entendemos por soberanía.

En un momento donde el Gobierno Nacional (comandado por Mauricio Macri pero “manejado” por el FMI en representación de las grandes potencias colonialistas mundiales), entrega como garantía de una deuda que ellos mismos inventaron los territorios de nuestra argentina.

En un momento donde se borraron con el codo la gran mayoría de afirmaciones pacíficas que ha presentado nuestro país a favor de su derecho soberano sobre las Islas Malvinas, Sandwichs y Georgias del Sur, otorgándole además distintos tratados (inconsultos con la legislatura), de explotación de nuestros territorios.

En un momento, donde debemos llorar a 44 víctimas del cinismo de un estado que prefirió ocultar un evento que depositó la más estratégica de nuestras naves (y la vida de nuestros compatriotas), a unos kilómetros sobrepasando nuestros límites nacionales, luego de haber suscripto la libre navegación de Inglaterra y aliados (como Chile), de nuestro territorio nacional.

En ese preciso momento, en que se autorizó el “presupuesto del sometimiento” pensado en las mismas oficinas del FMI, en el que se pretende quitarnos la soberanía alimentaria a través de una inédita ley de propiedad “intelectual” sobre nuestra base alimentaria, en este instante de la historia donde nuestra educación, nuestra salud, nuestras jubilaciones y (sobre todo), nuestros derechos se encuentran al arbitrio de las decisiones del poder extranjero que nos colonializa y nos gobierna.

Digo, decimos, deberíamos (re) pensarnos y (re) pensar nuestra soberanía no?

Una soberanía que parece hemos dejado de construir día a día, que ya no recuerda la sangre derramada ni los ideales y amor a nuestra nación.

Una soberanía que nos recuerda, que nuestra patria debe defenderse, con las armas de la historia o con las herramientas de la política, pero sobre todo, es necesario defenderla, para así poder (principalmente), contarles y transmitirles a nuestros hijos que siempre luchamos para ser SOBERANOS y jamás nos hemos permitido ser COLONIZADOS.

 
 
 

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​© 2020 Nacho Raff

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